Cuando no sabes qué sientes (y eso también esta bien)
Hay momentos en los que alguien te pregunta:
“¿Cómo estás?”
y tu mente se queda en blanco.
No estás triste exactamente.
Tampoco feliz.
No sabes explicar qué pasa, solo sabes que algo se siente raro.
Y eso confunde.
Muchas personas en la adolescencia pasan por esto, aunque casi nadie lo diga en voz alta. No siempre tenemos palabras para lo que sentimos. A veces las emociones no llegan con nombre, llegan mezcladas, desordenadas, como si hablaran un idioma que todavía no entendemos.
Esa barrera que no te deja explicar
Puede sentirse como una pared invisible.
Quieres decir algo, pero no sabes qué decir.
O sabes que algo te pesa, pero no sabes por qué.
No es falta de inteligencia ni de madurez.
Es parte de aprender a conocerte.
Las emociones no siempre son claras. A veces se esconden detrás del cansancio, de la distracción, del silencio. Y cuando intentas explicarlas, parece que se traban antes de salir.
No ponerle nombre no las hace falsas
Que no puedas decir “estoy triste” o “estoy bien” no significa que estés exagerando o inventando algo.
Significa que estás en un proceso.
Sentir sin entender todavía es normal cuando estás creciendo, cambiando, adaptándote. Tu mente y tus emociones no siempre avanzan al mismo ritmo.
No tienes que forzarte a responder
No siempre tienes que saber qué decir.
No siempre tienes que tener una respuesta clara.
A veces basta con aceptar esto:
“No sé exactamente qué siento, pero sé que algo está pasando.”
Eso ya es un comienzo.
Este espacio es para eso
Este blog no está aquí para darte soluciones rápidas ni respuestas perfectas.
Está aquí para acompañarte mientras entiendes, poco a poco, lo que te pasa por dentro.
Si alguna vez sentiste esa barrera, esa confusión, ese silencio interno…
no estás solo.
Y no estás mal por sentir así.
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